La Infancia Interminable

Y entonces vio Atreyu lo que miraban en una especie de éxtasis horrible: al otro lado de la infancia estaba el futuro

02 abril 2008

Cuando ya se iban quiso darle dinero, pero ella no lo aceptó. Durante mucho rato estuvieron hablando en el interior del coche. Larrazábal le preguntó si tenía un pariente internado en el manicomio y Lola le contó su historia. Larrazábal dijo que él jamás había leído un poema. Añadió que no entendía la obsesión de Lola por el poeta. Yo tampoco entiendo tu manía de follar en un cementerio, dijo Lola, y sin embargo no te juzgo por eso. Pues es verdad, admitió Larrazábal, todas las personas tienen sus manías.


R. Bolaño, 2666, "La parte de Amalfitano"


Mientras acababan de desayunar especularon una vez más sobre cuáles podían ser los motivos que habían impulsado a Archimboldi a viajar hasta ese lugar. Amalfitano supo entonces que nunca nadie había visto en persona a Archimboldi. La historia le pareció, sin que pudiera decir a ciencia cierta por qué, divertida, y les preguntó los motivos por los que querían encontrarlo si estaba claro que Archimboldi no quería que nadie lo viera. Porque nosotros estudiamos su obra, dijeron los críticos.

Porque se está muriendo y no es justo que el mejor escritor alemán del siglo XX se muera sin poder hablar con quienes mejor han leído sus novelas. Porque queremos convencerlo de que vuelva a Europa, dijeron.

–Yo creía –dijo Amalfitano– que el mejor escritor alemán del siglo veinte era Kafka.

Bueno, pues entonces el mejor escritor alemán de la posguerra o el mejor escritor alemán de la segunda mitad del siglo XX, dijeron los críticos.

–¿Han leído a Peter Handke? –les preguntó Amalfitano–.

¿Y Thomas Bernhard?

Uf, dijeron los críticos y a partir de este momento hasta que dieron por concluido el desayuno Amalfitano fue atacado hasta quedar reducido a una especie de Periquillo Sarniento abierto en canal y sin una sola pluma.


R. Bolaño, 2666, "De los críticos"

14 septiembre 2007

Ahora debemos temer la muerte. Llegada la hora deberíamos sentirnos seguros, pero nosotros hacemos lo contrario: ahora no tenemos miedo y en el momento de morir nos clavamos las uñas en el pecho.

Ga-ma-pa (Ka-ba-ma) dixit. Cit. por Lama Tsongkapa en el Lam Rim Chen Mo Vol. 1 (trad. al esp. por Ed. Dharma, 2003 pag. 139)

12 septiembre 2007

Por lo tanto, Ananda, se una isla para ti mismo, un refugio para ti mismo, no busques un refugio externo; que el Darma sea tu isla, que el Darma sea tu refugio, no busques otro refugio.
Sakyamuni a Ananda tras la muerte de Sariputra hic dixit. Cit. en Grandes discipulos de buda, de N. Thera et al. Pag. 79 y 82.

04 septiembre 2007

Toda mi vida fue sometida a examen. Muchas de las cosas que experimente me hicieron sentir avergonzado, porque me parecia tener un conocimiento distinto. [...] No solo lo que yo habia hecho, sino como habia afectado a otras personas. [...] Descubri queni siquiera los pensamientos se pierden.

Mi vida paso ante mi. [...] Lo que ocurrio fue que volvi a sentir todas las emociones que senti en mi vida. Y los ojos me mostraban la base de como esa emocion afecto a mi vida. Lo que mi vida hizo hasta ese momento para afectar a las vidas de otras personas. [...]

Yo era aquella misma gente a la que habia hecho danno, y era aquella misma gente a la que habia ayudado a sentirse bien.

Fue revivir totalmente todos los ponesamietnos uqe habia tenido, todas las palabras que habia pronunciado y todos los actos que habia hecho en mi vida; mas el efecto de cada pensamiento, palabra y acto sobre todas y cada una de las personas que alguna vez se habian acercado a mi entorno o mi esfera de influencia, tanto si las conocia como si no...; m'as el efecto de cada pensamiento, palabra y acto sobre el clima, las plantas, los animales, la tierra, los arboles, el agua y el aire.


P. M. H. Atwater, Coming back to life, Dodd, Bead, Nueva York, 1988, p. 36. Cit. en El libro tibetano de la vida y la muerte de Sogyal Rimpoche

21 julio 2007

Los artistas siempre crearán reconfigurando el lenguaje cultural y las referencias comunes, pero a medida en que sus herramientas cambian de primera mano a mediatizadas y las fuerzas sociales más poderosas tienden a ser corporaciones privadas, surgen nuevas preguntas y discusiones sobre caducas definiciones de la libertad de expresión en una cultura dominada por las marcas comerciales.
En este contexto, decirles a los video artistas que no pueden utilizar antiguos anuncios de coches o, a los músicos, que no pueden sintetizar o distorsionar las letras es como censurar las guitarras o decirle a un pintor que no puede utilizar el color rojo. El mensaje subyacente es que la cultura es algo que le sucede a uno. Se compra en Virgin Mega Store o en Toys’R’us y se alquila en Blockbuster Video. No es algo en que pueda participarse, o en que se tenga derecho de réplica.

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El corredor canadiense Donovan Bailey aprendió una lección [de censura multinacional] por la fuerza. Días antes de ganar la competición olímpica que lo convertiría en el hombre vivo más veloz, Bailey fue atacado por decir en Sports Illustrated que la sociedad canadiense es «tan flagrantemente racista como la estadounidense». Adidas, horrorizada de que su propiedad blindada amenazara con alienar a tantos blancos compradores de zapatillas con una opinión tan impopular, se apresuró a cerrarle el pico a Bailey. El vicepresidente de Adidas, Doug Hayes dijo en The Globe y en Mail que aquellos comentarios «no tienen nada que ver con el Donoval atleta o el Donovan que nosotros conocemos», dando a entender que las opiniones deben atribuirse a un alter-ego ficticio que hubiera poseído a Bailey temporalmente.

Apilados juntos estos ejemplos describen una imagen del estado corporativo privado como un estado fascista en el cual todos saludamos al logo y tenemos pocas oportunidades de criticarlo porque nuestros medios de comunicación están dominados por los intereses de corporaciones privadas multinacionales. Y al considerar la velocidad con que esta tendencia se desarrolla, tenemos serios motivos para alarmarnos. Pero con precaución: aunque tal vez tengamos un mundo no-tan-feliz en el horizonte, no significa que estemos viviendo ya en la pesadilla de Huxley.


N. Klein, No logo

30 mayo 2007

Procecías maquiavélicas

XX
Maquiavelo dijo: «Un príncipe sabio alimenta enemistades para aumentar su propia grandeza al reprimirlas».
Napoleón le contestó: «Debe Vd. alegrarse del provecho que extraje de este consejo».

V
Maquiavelo dijo: «Quien se convierte en dueño de una ciudad acostumbrada a vivir con sus leyes y no la destroza, cuente con ser destrozado por ella; porque ella siempre tendrá refugio en sus antiguas leyes y por más que se haga, si no se desunen los habitantes, no olvidarán aquel nombre ni aquellas leyes y recurrirán a ellos incluso cien años después.
»Pero cuando las ciudades están habituadas a vivir bajo un príncipe cuya familia se haya extinguido, no saben vivir libres y con más facilidad puede un príncipe ganarlas y asegurarse de ellas».
Napoleón le contestó: «Sobre todo, cuando se dice que se le traen la libertad e igualdad al pueblo».


16 diciembre 2006

--Ustedes, los inteligentes, son siempre los más torpes. Nunca puedo explicarme por qué precisamente ustedes, los hombres que tienen una cultura y una educación, han de ser los que más se dejan enredar. Se defiende mucho mejor un ratero cualquiera, un pobre hombre, un imbécil, el más mínimo chorizo que no ustedes.

Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos